Salto al inframundo

Hace  unos días recibí una felicitación por volver a escribir en el blog. Si bien en cierto, no me sentía capaz de abrir el editor, de contar y contar vivencias sin ton ni son. Está claro que necesito sentir la rabia, el grano en el culo o como se quiera llamar, para darle al teclado.

Regresar a ‘la maldición del cajón sin su ropa’ (Mode Sabina) me he hecho vagar y retomar viejas costumbres. Algunas con gran desaliento, ya nada es lo que era y una, que regresa con cierto resquemor, no desea repeticiones. No sé como, pero el Universo se las ha ingeniado para enviarme pequeños bombones de placer y disfrute. Breve pero intenso, lo he disfrutado mucho. Por otro lado, volver al mundo swinger /liberal me ha hecho ver como se ha instalado una mediocridad y un oportunismo, que mucho me temo, va a durar un tiempo…

 

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Las fiestas-kedadas liberales están de moda, es así. La publicidad promueve el morbo de que la mujer del siglo XXI es una mujer totalmente liberada, y cada día hay más y más locales de intercambio liberal. Así mismo, los hombres solos ven la oportunidad de ponerse la máscara de libertinos con la finalidad de saltarse el cortejo y la seducción que requiere el acercamiento a la sexualidad femenina. Luego la realidad los pone en su sitio, no hay mujeres ninfómanas ni atajos para el donjuanismo. Por esta razón cada vez es más frecuente observar parejas formadas para la ocasión, a menudo disonantes, desubicadas y hasta surrealistas. Las fantasias producen extrañas asociaciones…

Muchas veces se tiene la fantasía del trío, una fantasía que está en la mente de todos los hombres en la veintena y treintena, una época en la que el deseo sexual de éstos está empujado por la necesidad de probar su masculinidad y atractivo a través de la adquisición de múltiples parejas sexuales. Según explicó la terapeuta de pareja Laura Berman al Huffington Post: “Es una fantasía muy común de los hombres y es una idea que aparece a menudo en una relación larga. Mientras sea consentido, no debería haber problema, pero sólo he conocido a una pareja que haya aceptado hacerlo a la que le ha ido bien. Casi siempre surgen celos, conflictos, envidias… Tienes que ser muy seguro y estar muy contento con tu cuerpo para que te vaya bien. No es muy buena idea”.

Por norma general, muchos acuden con gran inseguridad, expectantes y pensando que sólo con estar en el lugar nada tendrán que hacer para que se haga realidad la fantasía. Despertar el deseo en una mujer requiere de gran seguridad en uno mismo, carácter y audacia son ingredientes necesarios, y no precipitar ni violentar situaciones. Luego están los que tienen una buena billetera, y ya se sabe, con parné todo es posible.