Mi dulce día de Navidad

Ya tengo de todo. Tengo libros, tengo zapatos, tengo inciensos y perfumes de frutas. Tengo lencería de toda clase, abalorios y dildos de diferentes tamaños. Tengo botellas y copas de cava, jamón del bueno y frivolidades de foie “micuit”. Tengo en casa un suelo de parquet, un colchón AirSystem y hasta un plan de pensiones. Pues eso..que entre tantas cosas materiales me cuesta creer que haya sobrevivido sin ti.

Cuando poco pedía, y nada esperaba, cuando ese día me pediste un abrazo nada más salir del trabajo y yo te llevé a mi casa…qué locura!! Desnudamos el cuerpo, sin ser conscientes de que, poco a poco, se resbalaban gotas de Ser. Mi alma es la flor que has abierto con la varita mágica del deseo.

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Aún siento escalofríos, porque las sábanas huelen a ti, a macho. Esperas que, desnudo en la cama, una hembra entregada ocupe el espacio que en ese momento decides. Usando sólo las palabras aumentas mi deseo: “voy a romper todos tus orificios”…”me gusta sodomizarte por el mero hecho de hacerlo”…Me ordenas abrir la boca para tragar al máximo tu miembro, me ahoga pero consigo mover la garganta. La líbido se pone en acción empapando mi coño. De repente das un giro para colocarte detrás de mi, yo debo colocarme como una perrita, flexionando la columna adecuadamente para mantener la cabeza en alto.

Agarras mi cuello y me susurras al oido “voy a violar tu ano”, y yo cierro los ojos visualizando ese instante. Mi tensión dificulta el placer, pero me concentro y mantengo la postura. Alimentas el deseo de que mi cuello sea estrangulado o que me marques los dientes en la base del occipital…“Ahora, las tetas pegadas al colchón!”, y mi culo se expone más al envite de tu tranca. No es suficiente para ti. Quieres que me centre, y me pides que te lea un libro mientras me sodomizas -‘…hay muchas maneras de usar un lenguaje caliente[bufff]…sin, necesariamente, utilizar un lenguaje soez [joderr]…’- pierdo la línea que leo, tus arremetidas son más contundentes…”continúa zorra, me voy a correr dentro”…

Pues eso, que mi dulce día de Navidad es como “el patio de mi casa” qué es particular. Por eso, si no es mucho pedir, si no es mucho esperar, pido que mi día venga con estos retales de diario personal que envuelven momentos de vida. En el fondo, aunque haya vivido tantos años sin ni tan siquiera imaginarlo, en el fondo..lo estaba echando en falta.