Un hombre de verdad

Mineros, hombres enteros
sobre la noche del tajo,
que a golpe de las piquetas,
sacan de abajo, de abajo,
la luz de las negras vetas

Alfonso Camín, poeta

 


Si, cada un@ tiene su versión. Un hombre de verdad lee, ama, es buen conversador, disfruta de la música, de los olores de las flores, de los colores del otoño. Un hombre de verdad habla con las mujeres y habla con sus amigos, un hombre de verdad también puede ser homosexual y no es menos hombre de verdad…y en letra de Alaska: “No se que hacer para encontrarlo, donde buscar… no se que preguntar “

Cada vez que un hombre dice “yo no soy como los demás, soy diferente” ya se está retratando como el ser más vil y rastrero de la tierra. Porque esa diferencia no es nada más que fanfarronería, intentando demostrar su superioridad del resto. Tengo más cultura..tengo más posesiones…tengo mejor cuerpo…o tengo la polla más gorda. En el peor de los casos: o viven con sus padres o no son autosuficientes.

El concepto de hombre-hombre ha caído en desuso. Hombres como los de antes, ¿dónde? Esos hombres que ya no tienen cabida en mi triste vida cibernética, con los que raramente me cruzaré en aulas o despachos y que casi nunca me tocan como vecinos en aviones-trenes. Hombres que empiezan a tratarme con deferencia desusada, aunque sustituyan el señora por mi nombre. Hombres curtidos, rasposos, de manos fuertes, que se ensanchan satisfactorios cuando alabas sinceramente su trabajo y que, a nada que les das un mínimo de confianza, te cuentan que todos los sábados por la noche asisten a clases de baile de salón.

No juegan en nuestra liga ni nos ven como iguales con las que equilibrarse o competir. Siempre intentarán agradarnos, aunque en sus cajas de herramientas no quepan las guías del lenguaje no sexista. Ni falta que les hacen.