Al pan, pan, y al vino, vino

Ya se que tengo el blog semi-abandonado, ya que ultimamente no encontraba motivaciones, y mucho menos coherencia alguna en mis actos. Pecadora que es una, que “sale de Málaga para entrar en Malagón”, y de vuelta con el fracaso más estrepitoso. Pero hoy si, hoy me molo más que ayer, me he reconciliado conmigo misma. Decía Eurípides (poeta griego) – dónde no hay vino no hay amor– y posiblemente tenía que regresar a ese estado.

La alegría en forma física, en forma de regalo. Si, este més cumplo años, todo llega…y para abrir boca recibí esta caja de botellas de vino.



No olvidemos que el vino es sobre todo salud y fortaleza del espítitu. Una credencial para cultivar otro modelo de sociedad, más culta, elegante y de discurso lento, el de la libación sosegada y observadora. El de la mesa compartida con la palabra en el aire. GRACIAS CELES