Me gustas, nena

Nunca me había ocurrido. Primero, quedar con una mujer para charlar…segundo, que conectáramos en aficiones “fetich”. Ella se llama Jaqueline y tiene un exótico mestizaje vietnamita-americano, ronda la treintena pero tiene aspecto de adolescente. Buena imagen a priori.

En una terraza, sin más distracción que unas pintas de cerveza, comenzamos a desmenuzar nuestro particular modo de ver el sexo, las relaciones íntimas y las menos íntimas. Es posible que haya encontrado mi alma gemela, y no me seais mal pensados, porque han sido coincidencias en formas de pensar no de atracción física. Le gustan los hombres muy masculinos, no encaja bien el bisexualismo, ni siquiera siente curiosidad por el cuerpo femenino.

Vivimos en una falocracia que, sin embargo, sólo tiene tonos grises y tristes. Hombres uniformados que prefieren sentirse manada en lugar de “estatus preferente”. Talvez por eso muchos hombres manifiestan en sus pasiones fetichistas, de forma oculta y underground, un morboso tesoro. Persiguen y coleccionan objetos de culto que Jaqueline realiza con gusto: ya sea lencería usada o videos de lo más extravagantes…el mercado de lo nunca visto.

Yo sólo he vendido un par de tangas y tampoco se si seguir ese camino. Creo que aún me queda mucho por aprender de esta mujer sorprendente…de momento ha sido enriquecedor.