Esbozo de una sodomía

Se dice que en la SODOMÍA – del hombre a la mujer- hay una carga simbólica de recuperar el terreno perdido, ese que la liberación del siglo XX ha permitido a la mujer ascender social y laboralmente. Actualmente el término es interpretado de diferente forma dependiendo del contexto en que se emplee, y mientras en USA se ha sustituido por “cópula sexual irregular” incluyendo prácticas de violencia, en paises europeos es más específico para la penetración anal.

No voy a entrar en interpretaciones de índole religioso, moral o legislativo (buggery)…unicamente me interesa abordar la sodomía por su carga emocional y supeditada al vínculo de dos personas que pactan para convertirse en dominante y sumiso. Si una vez superadas las barreras nos decidimos a probar las mieles de la sodomía, tendremos presente que son muy importantes, aparte del deseo, la complicidad y la confianza, la certeza de saber hacerlo bien.

La figura del sumiso/a entiende, tal como dice el aforismo taoista, que “lo más fuerte y poderoso del mundo es también lo más suave: el agua”. Es decir que la sumisión es, la mejor arma para dominar totalmente al otro y llevarlo hasta dónde uno quiere llegar. La dominación no tiene que ser más o mejor que la sumisión. Son como dos caras de la misma moneda: complementarias y reforzantes de la unión.


FOTO: Lia

 

La búsqueda de experiencias distintas a las relaciones convencionales pueden convertir la sodomía en algo, a priori, temido y doloroso. Si contamos con la subida de adrenalina que supone sentirse dominado/a a merced de lo que decidan hacer con nuestra puerta trasera…si, resulta una accion física violenta. Al tiempo, la sensación de castigo psíquico, sublima el deseo de sentirse usado/a por el dominante.

En el acto de invasión anal, además de una dilatación adecuada, serán necesarias una buena lubricación, una confianza ciega en el dominante para poder relajarse, y no tratar de controlar la dilatación uno mismo/a, sino que sea el dominante a través del tacto el que determine cuando avanzar, cuando detenerse y cuando parar. Para realizar un fisting anal se requiere tener una dilatada experiencia en ser sodomizado/a y también por parte del dominante en realizarlo.

Estricta, rigurosa y clara…la sodomía obliga a la sumisa a concentrarse, fijando la conciencia en los golpes/arremetidas que se le van dando. Para la sumisa, es la carga emocional como forma de sometimiento ofrecido, que hace crecer su entrega a los ojos y placeres de su dominante. Trasdender el ego, superarse a sí mismo/a, comprender sintiendo, y mirar la cara del Amo esperando escuchar “te amo, amándote”…