Plenilunio

La Luna ha sido el símbolo atemporal y permanente que a través de innúmeros milenios ha representado a la mujer en todo el planeta. En el arte de la poesía, ya clásica o moderna, desde tiempos inmemoriales, en los mitos y leyendas, la Luna ha representado la Deidad de la mujer, el principio femenino, así como el Sol con sus héroes simboliza el principio masculino.

Mutables, intuitivas y sensibles, eran las legítimas representantes del sacerdocio, entendido como nexo entre el hombre y la divinidad. La Luna es variable y sigue un orden diferente; incluso el horario de salida parece depender de su capricho. Estas extrañas cualidades se reflejan en el mundo psíquico de la mujer, que a veces ofrece una imagen de inconstancia o variabilidad. Pero, como en el caso de la Luna, un orden o regla oculto es la base de su aparente volubilidad, dado que para la mujer el carácter cíclico de su vida es algo muy natural. En el transcurso de este ciclo completo, la energía de la mujer aumenta, brilla con esplendor y decae de nuevo; cambios de energía que afectan tanto a la vida física y sexual como al mundo psíquico y espiritual femenino.

Una mujer operando dentro de su poder femenino será mucho más fuerte y mucho más capaz que una mujer operando en el papel masculino. Cuando los humanos dejamos de adorarla (a la Diosa) también perdimos nuestra relación con la tierra –asegura Shinoda Bolen. Ahora tenemos un mundo dominado por el principio masculino, principio que ahoga y reprime la energía femenina. El rescate del principio femenino ( junto con el masculino) propiciará una nueva integridad a la humanidad, una búsqueda del equilibio perdido al transcender las distorsiones en la relación hombre-mujer y al traspasar el sexo biológico de pertenencia.


De rituales paganos puede resurgir un ritual de plenilunio: lanzando trozos de papel al fuego, para luego convertirse en cenizas. Los trozos de papel contendrán las palabras escritas de las cosas que se prometen liberar o cambiar en nuestras vidas. Sí, una ceremonia de luna llena puede ser tan simple como eso. De forma particular propongo ir a la playa, desnudarnos y zambullirnos en el agua bajo la luz de la luna llena…pero me temo que el clima no acompaña para semejante muestra de deshinibición.