Noche invernal, sexo infernal

Alexa vive en Montreal (Canadá). Ella se muestra como es, tan natural en su casa que no duda en exhibirse delante de una cámara. Ayer tuvo la loca idea de salir al balcón nevado, desnuda y alegre, para soltar un chorro de orina…¡qué frío tuve sólo de verla!



¿Cómo consigue Alexa estar siempre sonriente y que no le tiemblen las pestañas? Quizás sea por aquello de “a mal tiempo buena cara”, pero  todo esto me ha hecho recordar una noche muy, muy, muy fría de este més. Yo iba con un vestidito corto, el lugar era una vivienda con un largo pasillo y él militar de profesión. Manuel Ricardo Palma describía a un guerrero: “Distinguíase por lo hercúleo de su fuerza, por su bravura en el campo de batalla, por su disciplina cuartelera y sobre todo por la pobreza de su meollo”, aunque detesto las comparaciones porque son odiosas, mi soldadito intentó impresionarme con su estatus.

Después de llegar tarde a la cita, se empeñó en llevarme a su casa. Sólo habían refrescos de cola en la nevera, me hubiera valido un wisky. La decoración del dormitorio era muy Moulin Rouge, aunque la estancia era fría. Trás el preliminar de desnudarnos, sin mirarnos a la cara, nos arropamos en la cama. Comenzaban los besos ardientes, la pasión que estaba deseando hace horas. Sin embargo el nerviosismo se apoderó del militar, sonaban demasiado nuestras voces, el colchón golpeando el somier….y sin dilación sacó una colcha del armario para tenderla en el suelo con algunos cojines.

Me hizo tumbarme y se colocó sobre mí, imprimiendo toda su fuerza en el coito. Me penetró con precisión matemática, haciendo las pertinentes paradas, hasta que resopló: “no puedo más, voy a eyacular”. Soltó su esperma en mi cuerpo extendido…eran las 2 de la madrugada. De nuevo en la cama pasaron unas horas de sueño, así hasta que sonó el despertador. Eran las 6 de la mañana, me hizo levantarme y vestirme, mientras él se vistió y abrió todas las ventanas de la casa. Bajamos a la calle que estaba helada y oscura. Él comía mientras conducía su coche para llevarme a casa. Yo como un zombie, no quise comer nada.

Me despierto a las 10 de la mañana, aún me duele la espalda. Vaya recuerdo de noche sexual, no fue un sueño porque fuera sigue haciendo mucho frío..