Puticlub del siglo XXI

La nuestra es una “sociedad informada”, una sociedad perfectamente informada de todas las necedades, perfectamente instruida en historias de platillos volantes y rayos orgásmicos.  [Valerie Tasso -ANTIMANUAL DE SEXO]


(capturas de CAM4)

Tenemos empresas que han llenado las redes de información de putas “telemáticas”, que nos muestran desde lugares remotos e incomprensibles su pubis, su torso, sus nalgas y demás cualidades intelectuales y espirituales que las adornan – dice Miguel Angel de Rus, en su Best Seller de 93 páginas “Putas de fin de Siglo”. Mucha gente no comprende el porqué, ahora que la prensa había decidido suprimir la publicidad de prostitución de sus diarios, la red de redes se convierte en plataforma de anunciantes diversos con videos y fotos acompañados de formas de contacto. Uno que se compró el ordenador para escribir relatos y tener una base de datos descubre que lo único que llena sus carpetas son cientos de imágenes excitantes de mujeres sintéticas a las que sólo se las abraza en sueños- M.Angel dixit.

Parece ser que cuanto más desparpajo se tiene para hablar sin parar de sexo, mayor desprecio se refleja sobre estos temas. Personajes que tratan con frivolidad la expresión sexual, insustanciales que banalizan y buscan el chascarrillo fácil. Estos elementos se hacen los tontos única y exclusivamente para intentar evitar que se averigüe lo tontos que en realidad son.

Madre mía! con tanta tonteria se me olvidaba argumentar sobre la revolución sexual: internet al servicio de la economía mundial, y porque no, al servicio del consumo privado online. Será que gracias a webs, blogs, foros y expresiones internaúticas estamos cambiando el chip, evolucionando a un nuevo modo de exhibición pública. Si tenemos un portal tan extenso como Facebook para hacer amigos ¿porqué no tenerlo para el juego sexual? CAM4 es un ejemplo de portal exclusivamente dedicado a la expresión libre de tendencias sexuales. Yo soy muy voyeur y no escondo mi preferencia hacia estos sitios, y ciertamente, el número de adeptos va in crecendo. Posiblemente tendremos cada vez menos amigos, pero lo que nunca faltarán serán las ideas para cambiar conceptos y recetas con sabor a rancio (o del siglo XX)