Estación de los sentidos

20:30 H…Vagón repleto de gente. Rostro pegado al vidrio de la ventana. De pronto, perciben sus glúteos un sexo ajeno, sucio. Intenta movimientos defensivos… que sólo acrecientan el morbo del sátiro urbano, cuyas manos desatan bajas pasiones…No hay escapatoria

~~

No, no viajábamos en el metro. Ahora, con la ley antitabaco, podemos estar tranquilamente sentados en un bar medio vacío. Mirándonos frente a frente, en una especie de prueba de seducción yo me propongo excitarte, susurrrarte al oido, incluso permanecer inmóvil sin llevar bragas ni sujetador.

La pena ha sido que nos han echado del bar, y buscando un lugar íntimo hemos llegado a mi casa. Aún con la ropa puesta inicio un masaje sobre tu entrepierna, te dejas hacer.Tu tumbado, yo voy desabotonando cada obstáculo de tu pantalón hasta introducir la mano entera. Siento y palpo tu enorme barra de carne, crecida trás el sobeteo, pugna por sobresalir de la ropa. No es posible, apenas puedo rodearla con mis manos, tienes una polla monstruosa! Su grosor aumenta y con tus gestos la diriges a mis labios, mi boca entera llena de polla.

Yo sigo vestida, mientras mis piernas notan un reguero de fluidos desde mi coño. Te imagino penetrándome…pero tu asientas mi cabeza con tus manos, me irrumas hasta el ahogo, controlas tu eyaculación. Pierdo la paciencia…quiero moverme pero tu fuerza física me empuja a tragar más tu pene. Ahí te detienes, cuando noto las palpitaciones de tu miembro eyaculando en mi garganta, y sonries. Ya tengo lo prometido y tu te marchas…no sin antes darme el primer beso desde que nos conocemos.