Putas envueltas en papel celofán

Mucha gente sucumbe a la trampa del deseo, y donde la palabra gratis ejerce un poder hipnótico en los compradores, la elección va encaminada a “de que manera pierdo menos”, sin importar la calidad del producto. Por sistema, el ser humano tiene miedo a perder pero… si algo es GRATIS será imposible que esto ocurra. La mayoría de la gente sigue este razonamiento sin importarle tener otra opción con un beneficio mayor.


Vivimos tiempos contradictorios, de desazón, o como lamentaba “la Madame de Miguel Angel de Rus”: ..con la democracía las mujeres decentes son más putas que las putas y así no hay quién haga negocio. Y con la crisis ya ni te cuento, porque hasta los descuentos se consiguen vía internet escribiendo bienaventuranzas, experiencias ultrasensoriales y ofertando fantasías MOULIN ROUGE. Al club del morbo se quiere apuntar hasta la cajera del Carrefour, que desea olvidar por unos instantes su honradez, la de ser explotada por una empresa gala, para sentirse la golfa más casquivana del vecindario.

Una especie de aceleración, un aumento de revoluciones han repercutido en la imperiosa necesidad de subirse al carro de la post-modernidad, apuntarse a TODO antes de que sobrevenga el siglo de la espiritualidad. Por si un día nos levantamos por la mañana y descubrimos que ya no gobiernan los progres porque han robado todo lo que han podido y mas, y ya de perdidos al río.

A las post-modernas les gusta sentirse sucias y putas porque están liberadas y hay mucha demanda de vicio y morbo. El problema viene con ese altruismo que hace tan sencillo tener una mujer así y GRATIS. Ya lo dicen: “lo barato sale caro”, y si una mujer se ofrece regalada habría que pensar que algo huele a chamusquina. Eso si, todo envuelto en malla de color o papel celofán con rizado de cinta, globo al tono y tarjetita dedicatoria. La bandeja y su contenido queda para el homenajeado.

El riesgo es que luego te salga rana en el 99% de los casos, y es que a las putas siempre se las paga de toda la vida de Dios, sea cual sea su calibre, no vienen regaladas…. y además que -digo yo – pa ser puta y no ganar ná es preferible ser honrá.