Más que una bendición

Hace unos días tuve un sueño simbólico. Recuerdo que me bebía un gran vaso de leche de vaca, sentí intensamente su sabor hasta que me desperté. Después escuadriñé sobre posibles significados: suerte, revelación de secretos, sabiduría, ternura, goces y placeres. Luego lo intenté trasladar a la cotidianeidad.


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Yo no deseo beber leche porque, entre otras cosas, la digiero muy mal. Si que puede ser simbólico de un deseo oculto. Parece ser, que el objeto de deseo siempre remite a algo que a su vez remite a algo. Así podría encadenar una sucesión de relaciones entre elementos simbólicos: disponer, proveer, tener, plenitud, amor…y finalmente ser uno mismo.

Tras eso fue que me replanteé dar segundas oportunidades…

– uy, ¿tu no habías borrado tu perfil?

– emmm, si…es que quiero recuperar al profesor

– no soy profesor de nada, pero si un adepto de tus caderas

– no me refería a ti..en fin

– ups, ah vale…¿a quién te referias entonces?

– a un profesor de química

Siempre he pensado que la primera cita IRL es demoledora, o te engancha o te decepciona rotúndamente. Más bien lo segundo ya que la virtualidad ayuda a ser más creativo y expresivo, después sólo quieres estar presentable…Y otra vez en la distancia: “lo que hacía hervir mi sangre, más que arrancarte la camisa que llevabas era besar tus labios, sentir tu respiración…. no se si me explico” – corroboró el profesor. Querido profesor… igual te piensas que soy una loba sedienta, cuando en realidad soy una paciente sumisa.

Decididamente, cuando deseo, estoy componiendo y escribiendo la secuencia imaginativa de episodios  que conforman “la historia de mi deseo”. Quizá sea por eso que adoro la inmensa capacidad creativa del deseo, o como decía Nietzsche “llegamos a amar nuestro deseo y no el objeto de nuestro deseo”. De igual manera, muchos de los lectores de mi blog viven su erotismo a traves de mis experiencias erótico-festivas, y algunos con insaciables! …Proximamente, el episodio con el profesor. 😀