Google y microbloggings

Ayer leía la expresión “telefono móvil limpio”, expresando así la práctica de usar el buscador Google para encontrar referencias a un número de teléfono o e-mail publicado en sitios de internet. Me horrorizó comprobar que, con esta práctica, las referencias pueden ser muy dispares, ofreciendo una información sesgada de lo que queramos encontrar….comentarios en blogs, foros y webs de anuncios de toda índole. Demasiada suciedad, pensé.

El microblogging es una aplicación web que permite insertar mensajes reducidos, a modo de posts de un blog, con un límite de alrededor de 144 caracteres, (tamaño SMS) y una alta frecuencia de actualización. Una combinación de blog, red social y simultaneidad de posteo: vía web, vía email, telefonía móvil y mesenger. Vamos, una forma de cotillear en todo momento lo que hacen tus contactos o sitios de interes.

Por lo visto la herramienta es muy útil para empresas y corporaciones , entidades que se dedican a comercializar bienes y servicios sin más implicación que la de exponer sus novedades. Además de ser una manera de estar en la “onda” y unirse a la masa aborregada que cada día es más y más en el ciberespacio, no hay espacio para la reflexión, la crítica o el análisis…Luego está el cibernauta anónimo, que con sus aportaciones inanes ayuda a la popularidad del microblog (_), generando un espacio lleno de “grititos” insustanciales. La red se plaga de una cantidad considerable de información fútil, vacía y ligera como el aire.

Yo sigo creyendo en los blogs, porque redactar las experiencias que nos impactan en la vida requiere espacio, constancia, reflexión, una secuencia, y generosas dosis de tiempo. Y a esto le añadimos la gestión personalizada de nuestro sitio, sin ruidos contaminantes de miles de comentaristas ensuciando el mensaje, que es de lo que se trata ¿no? Que con la tontería acabamos atrapados en la red del exceso, y yo prefiero ir más sueltecita, o como parafrasea Andrés Perez Ortegahay que volver a la caña de pescar y olvidarse de la red”.
Lanzo el cebo