Porno en el 8º piso

Aún sigo pensando que fue una escena muy bizarra, siendo yo quién propició el encuentro y que ya había un pacto previo. Y que tan sólo había visto la imagen de su sexo en el avatar…


– entonces no te vienes a ver porno, ¿no?

– ahora es un poco precipitao

– me habías dicho a las 11..

– tengo que prepararme un poco

– ¿quieres un video para ir abriendo boca?

– no, deja… cojo y salgo ya…¿tienes copas de cava?

– si, claro

Fue llegar a la sala de estar y destapamos la botella de cava, antes de que se calentara, bebimos. Con premura encendió la TV y eligió la temática común, esa que nos hizo coincidir en la red. Pero yo seguía nerviosa, sin poner atención al vídeo, y miraba su cuerpo menudo, delgado y alterado. Su miembro ya estaba duro y me lo mostró. Para mi goce empecé a lamerlo..era perfecto.

Empezamos a despojarnos de nuestra ropa, y aunque había un sofá permanecimos de pie. Me besó y me penetró. Encajábamos armónicamente en el movimiento de bombeo. Me dijo: “tengo dos gatas encerradas en un cuarto, no te asustes”. Las oía raspar la puerta, seguramente intuyeron por el olor el ambiente erótico-festivo. Al poco me susurró: “Voy a correrme”, y me arrodillé para recibir su nectar en mi boca. En la TV seguía un gay penetrándose con un dildo. Mi noche de vicio con un vecino se había hecho realidad.