Octopus

O dicho en español: un pulpo (Paul). El archifamoso animal adivino me ha llevado a rebuscar y a rizar el rizo de los placeres oníricos (si, esta semana de descanso ha sido estresante). El tema de cefalópodos y tentáculos penetrando a mujeres es exclusivo de la erótica japonesa que, habitualmente, otorga la categoría divina a algunas formas animales para acceder a sus amantes humanos. Plasmada en grabados del artista Katsushika Hokusai,  tuvo diferentes versiones, una de ellas realizada por Picasso.


La posibilidad de fantasear sobre un ser que a un tiempo pulse y penetre todas las partes erógenas, despierte los sentidos, intensifique el placer y armonice los ritmos precisos, es cuanto menos sugerente y libidinosa.

No es zoofilia, pero me gusta soñar con cuerpos desnudos “vestidos” con abrazos de octópodos…fantasear es libre ¿no?