Suena el “ding-dong”

Siempre habrá alguien que llame a tu puerta ..¿cuántas veces han llamado a la puerta y eran vendedores? Al escucharles, ¿cúantos te han convencido para que les dejes pasar?…pues eso. Eran dos, pero dos hombres muy convincentes. Uno hablaba sin parar, intercalando preguntas sobre servicios de ADSL.

¡2 megas de subida! No tuve duda, les dejé entrar al piso. Uno de pie, el otro sentado frente a mí. Me miraba con seguridad, acertando en mis placeres y necesidades. Hacía calor y es que iban trajeados -uno de gris marengo, el otro en corte italiano- pero cada uno con su corbata perfectamente coordinada. Es que habían elegido tan bien que yo recorría cada prenda con la mirada, intentando adivinar el cuerpo…y mi mente perversa maquinaba

Deseaba bajar la cremallera de mi look “ama de casa”, aligerar el ambiente e insinuarme coqueta. La conversación se relajaba, repasaban mis datos con simpatía: “Dentro de poco es tu cumpleaños, vas a tener un precioso ramo de rosas, vas a ver…” . Firmé todo, y volví a la realidad. No me interesaba el producto, sinceramente, ya no creo en las fantásticas prestaciones del ADSL ?¿ de tal o cuál compañía. Hubiera estado bien…desprenderse del envoltorio, de ese traje que daba calor, de mi entusiasmo por la venta… dejar volar mi imaginacion, el deseo.