En mi celda acolchada…

Según la wikipedia, un personaje es la persona o ser consciente que se imagina que existe dentro del universo de una obra artística. El personaje, como concepto estático, se ciñe a un conjunto de características o a una función necesaria en el desarrollo de la acción.

En el recorrido de los siglos hubo gente anónima que pasó a convertirse en personaje conocido por determinada acción, se le conoció y se le reconoció, haciendo que el personaje se mimetizara con la persona siendo un todo. Inevitablemente, el personaje beberá de las cualidades y defectos de la persona, así la interrelación le hará un ser complejo e indefinible por un sólo ámbito de actuación. La TV suele aplanar estos conceptos para hacer pública la privacidad, se juzga al personaje sin conocer a la persona.

En la web 2.0, moda de rabiosa actualidad, la privacidad en la Red empieza a parecer una utopía. Si, realmente todos somos anónimos en estos lugares del ciberespacio, pero buscando nuestro pedacito de estrella. Claro, hacerse notar aunque sea con una máscara. Habrá personas que quieran reafirmar su identidad y contesten con soberbia “no tengo nada que esconder”, cuando están cerrando con llave la caja de los truenos, en prevención de lo que puedan pensar los demás. Creo en la evolución del personaje y que detrás de un cascarrabias puede esconderse una maravillosa persona, o viceversa.

La gran ventaja que nos da la virtualidad es la de adoptar un rol para expresar esas cosas que muchas veces se nos quedan enganchadas por dentro y nos corroen el alma. Muchas veces se quiere imponer una homogeneidad, una sucesión de opiniones como entrada definitiva en el club del pensamiento único.

Que si, que todos sufrimos prejuicios. El problema no es dejar de tener prejuicios, porque eso es imposible, el problema es cuando hace tiempo que no destruyes ninguno. Tal vez te estás creyendo demasiado, o te escuchas demasiado a ti mismo, o que quizás no estás dejando que la realidad te sorprenda y te contradiga.
Mi madre siempre decía:” No te creas nada de lo que te digan, y de lo que veas sólo la mitad”.

Puedes tener prejuicios por lo que hago o por las cosas que me gustan. Hay una pequeña parte de mí, una pizca de esencia está en mi blog, pero sólo eso… no soy sólo una blogguera perversa. Que igual si necesito una sesión de electroshocks, para que recupere, no ya la razón (razón de los demás), sino el caminito de seguir aprendiendo. Un camino lleno de despedidas, caidas, vueltas y revueltas..