Follamigos – o como NO enamorarse

Ser amigos para follar. Es políticamente incorrecto… sexo dos veces a la semana durante ocho meses….jugar con fuego. Al final te quemas. Aunque a mi me queman más aquellos que no son amigos, pero que automáticamente se colocan la etiqueta de “amigo”, todo con la única intención de que seas su “follamiga”.

Otra definición: sexo sin compromiso, ocasional y fugaz. Es un WIPP Express, un frote ocasional para eliminar la desesperación…así, hasta la próxima colada. Es muy bueno si hablamos de detergentes, un despropósito si se trata de personas. Es un querer sentir sin sentir, un quererse hacia fuera, un gustarse mucho a traves de otro y un darse mucho para recibirse mejor. Al final ese falso amiguismo acaba pasando factura, porque como dicen “el roce hace el cariño”, y si no querías pagar canon tu carcasa termina resquebrajándose por falta de cuidado.

Nunca me ha gustado esa palabra, la evito como evito hacer zapping en los canales de TV, prefiero apagar el aparato. No puedo dejar de pensar en un encuentro, aunque frugal, siempre deja esa huella en el recuerdo (y en el sentimiento). No me extraña la confusíón sentimental, cuando continuamente confundimos fantasía con deseo, nos relacionamos sin ser conscientes de la implicación personal. Cuando anteponemos un sistema con reglas para evitar responsabilidades, en realidad, jugamos con sentimientos. El sexo frugal es una forma de relacionarse, de vivir una pequeña pasión, de tomar una decisión de minutos..



No se hacer las cosas sin pasión, sin poner toda la carne en el asador, aunque me llamen radical o enferma …porque, como decía Goethe, “las grandes pasiones son enfermedades incurables”