Pareja Blanca Busca Sexo

…Más o menos era ese el título de nuestro anuncio. Y una idea básica: salir en busca de aventura a lo Indiana Jones. Finalmente fue una pareja rumana, una chica jovencita pero con un buen par de pechugas y un chico de 1′ 96, fuertecito. Nosotros siempre ofrecemos llevar las bebidas, principalmente vino y cava. Ellos pusieron su juego y la dama blanca.

El apartamento estaba situado en una zona céntrica y era de alto standing. Tras las copas empezó el juego. Sencillamente, haciamos un reparto de cuatro cartas de diferente numeración, quien sacara la carta baja perdía prenda. Cuando quedáramos todos desnudos, el que sacara la carta más alta debía proponer un “castigo” al perdedor. Un mordisco, un lenguetazo …y así hasta entrar en materia salvaje. La parejita, entre mano y mano, le daban al polvo blanco, para ir soltando los amarres. Imaginando amarres emocionales, porque ya metidos en batalla no podiamos permitir un ataque de pánico, vergüenza o celos.

Y como aquel dicho “de perdidos al rio”, se sacaron de la manga el juego de la ducha. Refriegas de jabón por las partes pudendas, besos muy mojados y miembros goteando…yo perdí la cuenta de las idas y venidas, de las remojadas y de las refriegas. ¿Una cama para variar? Pues no. Con la pasión desatada nos comimos bien las lenguas adormecidas, el corazón excitado y más agua para deslizarte, morena. Que bien en un arrebato de “más agua no, que me arrugo”, el rumano cargó con mi peso, y penetrando su polla en mi coño palpitante desató el orgasmo mutuo.


De regreso al centro del comedor, recuperamos nuestras prendas. La cuidada lencería que decidimos lucir las féminas, incluyendo esas medias de silicona que no pensaba quitarme por nada del mundo. Y todo en el cuarto de baño, y todo de color blanco…