La fase IRL

 

La vida virtual es parecida a la real, pero diferente: cada quien se relaciona con sus contactos, entre los que se encuentran amigos y familiares, pero también absolutos desconocidos. Juntarse en sitios y foros de internet mientras se chatea-forea-bloguea sobre asuntos en común, es una práctica cómoda y gratificante que acerca posturas entre personas que no se conocen.

Un día llega el momento de traspasar la barrera, se conoce como fase In Real Life (IRL) o la vida fuera de internet, ese pequeño-gran paso que algunas personas dan por conocer la cara del interlocutor virtual. Tras descubrir el físico, sus virtudes y sus defectos puede llegar la decepción: no era lo que imaginaba.

Así fue como esta semana conocí a Horacio. Mucho tiempo que, agregado a mi messenger, estaba agazapado cual lobo con piel de cordero, por eso no le hacía mucho caso. Educado, pero con la esperanza de sacarme del pozo del silencio

-Te propongo que no hablemos…yo llego, me siento enfrente…tu me miras
y cuando hayas decidido si soy un lobo o no….te vas o me amas

La propuesta fue una invitación a comer en un restaurante. Acudí a la hora acordada y no había nadie en la puerta. Marqué su número de telefono y me dijo que pasara, que ya estaba dentro. Traté de buscar con la mirada a alguien sentado, pero Horacio estaba de pie: “¿me esperas a mi?”- dije- y nos saludamos cordialmente. Me gustó su forma de vestir y su desenvoltura a la hora de dialogar. La comida: exquisita, y el vino: sublime. A mi me gusta el vino y creo que eso me aceleró, no puse objeciones para ir juntos a casa.

“Estoy loco por besarte”, fué el detonante para dejar el formalismo (y la ropa), y para descubrir cuan maravillosa es la fase IRL, el deseo llevado a la realidad.

 

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Ahora quiero que seas lobo, porque me quedaré y porque sabes lo que aún nos queda por vivir..