Bell Club Itinerante

Era un deseo mutuo, el de David, el mío..la visita morbosa a la ciudad de Barcelona. Nuestro objetivo: clubs de intercambio de parejas. Y así aprovechamos un par de días, alojados en un hostal de la ciudad catalana, para experimentar en un lugar nuevo.

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En nuestra primera parada no reparamos en medios ni en tiempo, estuvimos hasta que cerraron el local. Recorrimos todas las estancias y tuvimos la oportunidad de encontrar mujeres con cuerpos espectaculares, tórridas escenas en orgía, felaciones bisexuales y penetraciones multitudinarias. Una escena de deep throat fue el detonante de mi lujuria y en este lugar preferí retozar por los sofás antes que por las camas, alternando en la barra y espiando a mi chico que perdía su ropa interior continuamente.

Después del empacho de la primera noche, tuvimos que descansar lo suficiente para retomar nuestra ruta, y antes de cenar (guia en mano) buscamos un nuevo lugar. Y como suele pasar cuando se está en una ciudad nueva, nos desviamos de la ruta por error, y nuestro paisaje cambió en pocos minutos. Vimos a una hermosa mujer sentada sobre un coche.

David fue decidido a tener una conversación, con invitación incluida…le avisé ante su impulso – ” Es un travesti, seguramente quiera venderte un servicio”. Y aún con esa consideración él no desistió y comenzó una conversación entre divertida y morbosa. Decidí bajar del coche, y ya estaban intercambiando los números de teléfono –” Tiene que trabajar, y cuando acabe puede que nos llame” – dijo David.

No podía creer que nuestra experiencia hetero fuera a tener el toque tranny con el que nos habiamos topado, una venezolana con un culo perfecto, incluso a mí se me hizo la boca agua. Buen intento, aunque luego no nos llamará, nosotros a lo nuestro…y a seguir la ruta. Esta noche se notaba un poco la resaca de la anterior, menos gente y más sosegada. Como peces en el agua nos movimos en la zona de vestuarios y camas, hasta pudimos realizar nuestros ejercicios de yoga!.

Los pasillos también se convirtieron en un buen lugar para el exhibicionismo y el voyeurismo, dada la escasa interactuación por parte de otras parejas. Después llegó nuestra despedida de la noche barcelonesa. Un autentico placer.