Orgasmaratón

Hay momentos que son trocitos de vida con “estrella”. La sublimación máxima, la quinta sinfonía de Beethoven, la emoción que no puede evitar la piel de gallina. Ese recuerdo perenne en la memoria de los sentimientos, el momentazo que me viene abordando ultimamente.

Cuando poco es mucho, cuando obtienes pero no te empalaga..ese es el sabor más dulce de una cosa. Sin embargo, en los tiempos actuales se desprecia la brevedad, como ese coitus interruptus que nos genera la rabia de que algo ha quedado incompleto. Centrándonos en el coito, no se ha escrito jamás que este tenga que cumplir unos preceptos en cuanto a tiempo de ejecución. La obligación de prolongarlo genera ansiedad en el varón, que a su vez desemboca en una disminución del disfrute sexual. Para la mujer significa prolongar su capacidad para distraerse

 

Yo siempre he sido impaciente con la resolución del acto sexual, deseo el orgasmo en el primer minuto, no es por dolor ni por incomodidad, es porque creo que es la mejor manera de no pensar en los minutos. Detesto hablar de tiempos para disfrutar, cuando te preocupas de los minutos es cuando ya no disfrutas.

Confundir tiempo con calidad es como confundir valor con precio. Si el éxito del coito lo miden los minutos de duración de éste, su calidad queda relegada a un segundo plano …eso no puede ser bueno. Lo bueno del sexo no entiende de tiempos de ejecución, no entiende de minutos, no entiende de maratones ni  de metas... que lo bueno si breve, dos veces bueno.