Cosas que no te quise contar..

“Prefiero los errores del entusiasmo a la indiferencia de la sabiduría”

[Anatole France]

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..Y porque cada día hago una criba mental de las cosas que quiero contar…y no siempre se acierta. Hoy al menos tengo confianza y voy a ser un poco más romántica.

A menudo me asaltan, como a la mayoría de las personas, temores de cosas imprevistas que no pueda llegar a controlar. Como qué voy a hacer con mi vida. Cómo puedo ser feliz de verdad. Qué van a pensar de mí. Por qué últimamente no me enamoro. O que hago perdiendo el tiempo escribiendo en un blog. O yo no necesito “nada”.


El patrón con el que hemos ido creciendo, ese que te dice el camino a seguir, llega un día y se desmorona, y genera desconcierto y desconfianza. Y para colmo el juego ha cambiado, vivimos en tiempos idiotas donde se ha sustituido el oro por otra moneda de cambio, muchísimo más poderosa y fácil de transferir… el miedo.

Que para eso tenemos maestros artesanos del miedo, expertos enmascarados entre los ejercitos, compañías de seguros y crediticias, empresas de seguridad, monopolios de software, farmaceuticas y antivirales… que saben perfectamente cómo hacer que salgas bien “acojonadito” de casa. El valor está en lo que temes, y el precio se fija según estés dispuesto a pagar para dejar de tener miedo. Parece que nos conforta más sentir miedo a lo que no entendemos que satisfacción por lo incomprendido, a no admitir ni afrontar temores por saberse vulnerable.

Yo soy una rareza, una excepción que puede llegar a hacer cualquier cosa fuera del sistema y de todo control. Deseo dejarme llevar y traer, ir en contra de creencias, divorciarme de la polémica aunque me haga ser incoherente. Estoy decicida a tener fe y a estar al margen de mis miedos.

Posiblemente estoy dejando de ser un valor en alza, una buena inversión de futuro. Y es que hoy, señores, temo un poco menos que antes.