Axiomas del placer

Las ciencias naturales o biológicas han introducido la confusión de tomar el sexo como un término más para decir cópula o mecanismo de reproducción. Es una parte. Pero no es el conjunto. Tampoco lo más resaltable del sexo. El sexo no son los genitales ni sus funciones. Cuando se dice que el sexo es más que eso quizas buscamos un nivel superior de sensaciones, quizas ese placer sexual está más próximo a la consecución de un “éxtasis extrasensorial”.


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El éxtasis y el alcohol potencian el placer sexual, sin embargo es sabido que contienen sustancias que anulan la excitación sexual y dificultan el orgasmo y, en el caso del hombre, retardan o impiden la eyaculación y evitan que se pueda tener una erección continuada. No se trata en este caso de un elevador del placer sexual.

Lo bueno o lo malo del placer reside en cómo se busca y hasta dónde llega. Todos los extremos son inconvenientes, el exceso de placer se convierte en vicio –  rezaban los hedonistas. No siendo así, el placer puede perseguirse hasta la muerte, con pleno conocimiento de causa. Ocurre a menudo con la practica de la asfixiofília erotica, recientemente puesta de moda, y tristemente por la acaecida muerte del actor David Carradine. Se practica desde hace siglos en los prostíbulos de Extremo Oriente para aumentar la sensación del orgasmo, con la creencia de que la hipoxia (privación del suministro adecuado de oxígeno) puede llevar a un estado de semi-alucinación.


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¿Podría decirse que existe la “enfermedad del riesgo” por buscar la consecución de los placeres? Si, me gustaría saber si la obsesiva búsqueda del placer sexual convierte a las parafílias en deseos que se cotizan al alza. Que queramos incluir situaciones adrenalíticas en nuestras monótonas actividades es, por lo visto, una forma de ratificar que seguimos vivos y poderosos. Estoy por probar…