Mi conversión

No, no se trata de creencias ni religión, sino de hábitos en la consecución de placer sexual. Cuando la mayoría de contactos con los que mantengo conversaciones afirman convencidos que tengo sexo en abundancia cada día, la realidad es más desoladora. He pasado largos periodos de abstinencia sexual, la mayoría de las veces de manera involuntaria. Otras en forma de descarte, cuando opto por mi afición al onanismo que, dicho sea de paso, es a veces mucho mejor que una sesión sexual con un amante mediocre.

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Ahora aparece Javier y se indigna: “me jode que te hagas pajas cuando me voy…señal de que no te has quedado saciada”

– No Javier, me gusta mucho pajearme pensando en ti, señal de que me dejas huella. Piensa en eso.

– ¿que tengo que te haga pensar en mí para hacerte pajas?

– Tu cerdería, ese vicio que me convierte en una ramera.

Por la mañana me trajo el desayuno, unos croisants demasiado secos y sin leche, así que para compensar me dió ración de rabo, de la manera que acostumbra a hacerlo: bien mojado. El remate fue echarme la corrida en las tetas, y yo inmóvil en la cama. Volvió con una cucharilla en la mano para llenar mi boca de cucharadas del rico semen.

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y continuará….